Frente a lo vetusto, como decíamos en la anterior entrega, lleno de reminiscencias de otros tiempos, la modernidad más atrevida, tal como como pude comprobar, se puede encontrar en Brno, la segunda ciudad más grande de la República Checa y la más grande de Moravia. La Catedral de San Pedro y San Pablo, amenazando el cielo con las finas agujas de sus torres, se levanta en la colina de Petrov, dominando con majestuosidad el paisaje urbano.
Mi aventura viajera en mi etapa profesional como inspector de educación, visitando centros y programas educativos por el extranjero, me hizo recalar pronto a la República Checa, lo que conllevó las consecuencias propias de la inexperiencia. Y la primera novatada fue el acarreo durante todos los días del periplo de un equipaje excesivo, pesado y voluminoso. Tras una breve escala en Praga, mi primer destino fue Ceské Budejovice, la capital de la Bohemia Meridional.
Reconocida internacionalmente por su producción de vino, es una región que atrae por sus múltiples encantos: gastronomía, arte, naturaleza, cultura, arquitectura e historia. La ciudad de Brno, capital de la región, conquista tanto por su vertiente más clásica y tradicional como por su faceta más moderna y actual. Diferentes caras que reflejan el dinamismo y el atractivo de la región de Moravia del Sur.