¿Agua en La Mancha? Los árabes lo tenían claro cuando la bautizaron como Manxa o Al-Mansha, que se traduce como “tierra sin agua”. Buena parte del paisaje manchego da esa impresión, y tal vez ahí esté uno de sus encantos, pero también es verdad que en La Mancha, especialmente en la parte que cubre un buen pedazo de la provincia de Albacete, se descubren remansos de agua, ríos caudalosos y breves manantiales, cascadas, hoces, pequeñas lagunas, humedales...
Estas estructuras, que datan de diferentes períodos históricos y presentan una amplia variedad de estilos arquitectónicos, se encuentran tanto en las costas europeas como en las de Anatolia. La mejor manera de admirarlas es desde el propio Bósforo. Los recorridos en barco, ideales para apreciar estas pintorescas residencias, ofrecen una experiencia única de navegación complementada a su vez por unas impresionantes vistas de la ciudad.
El verano es la mejor época para la práctica de los deportes relacionados con el agua, y entre ellos el descenso de cañones y el rafting son los que están más en auge. Se trata de una modalidad relativamente reciente en España, que comenzó a popularizarse a mediados de los años 80 y que cuenta con diversos lugares a lo largo de toda la geografía para poderse practicar. Por lo general se realizan en tramos de entre 10 y 35 kilómetros y cada balsa lleva un máximo de 10 “remeros”.