En el noroeste de España, donde el Atlántico besa la costa gallega con furia y delicadeza, se encuentra la Ría da Estrela, Ría de Muros Noia, un enclave que combina paisajes de ensueño, cascadas imponentes, playas serenas y rincones cargados de historia. Este rincón de Galicia, menos conocido que otras rutas turísticas, es un tesoro escondido que invita a ser descubierto.
Playas kilométricas o pequeñas calas más familiares. Rutas de senderismo por espacios naturales raramente transitados. Villas marineras con coquetos cascos históricos repletos de rincones en los que detenerse ignorando el reloj. Miradores que regalan postales a los que ninguna inteligencia artificial ha llegado a imitar. Una colección de patrimonio histórico envidiable...
La "Ría da Estrela" es un enclave donde se puede disfrutar de una gastronomía incomparable; recorrer rutas y senderos que quitan el hipo; e incluso emocionarse con las historias y tradiciones que la más alta de las rías Baixas tiene que ofrecer. Pero también es un lugar donde la devoción, la espiritualidad y los momentos de introspección generan en el viajero una experiencia sensorial magnífica
Muchos ya han guardado el traje de baño tras un verano de playas, sol y horas echado en la arena disfrutando de unos días de desconexión. No obstante, esas playas siguen todo el año perennes azotadas, en este caso, por la fuerza del Atlántico. Una de ellas, As Furnas, en Porto do Son, decorado de excepción de series y películas, es uno de esos lugares donde el reloj no se mira y la posibilidad de que anochezca sin darse cuenta es bastante amplia...
Todo viajero que descubre la ría de Muros y Noia vuelve enamorado de lo que encuentra. Desconocida y salvaje, con kilómetros de costa natural y virgen. Tierra donde se para el tiempo entre sus relieves y pastos, una ría donde perderse y encontrarse. Así es la más desconocida y auténtica de las Rías Baixas, la Ría de Muros-Noia (A Ría da Estrela). Extensos arenales, pueblos pesqueros, patrimonios milenarios rodeados por el mar, gastronomía de kilómetro cero y rincones de gran belleza natural.