En un mundo donde las aglomeraciones y el turismo masificado parecen la norma, hay lugares que aún preservan su esencia tranquila y auténtica. Moral de Calatrava, situado en el corazón de La Mancha, es uno de esos rincones perfectos para quienes buscan destinos nuevos, con encanto y libres de multitudes. Su casco histórico, de calles empedradas y estrechas, plazas serenas y casas tradicionales, es el escenario ideal para pasear sin prisa.